jueves, 29 de abril de 2010

Escultura Neoclásica

La escultura neoclásica dejó de ser un recuerdo del pasado, las excavaciones fueron sacando a la luz el gran número de piezas y colecciones que se habían ido formando a lo largo de los siglos.

La mayoría de las esculturas neoclásicas se trabajaban en mármol blanco sin policromar, en las que predominaban la noble sencillez y la serena belleza que Winckelmann encontró en la estatuaria griega. Las teorías de Gotthold Ephraim Lessing en su libro Laocoonte, o de los límites de la pintura y de la poesía trató de fijar una ley estética de carácter universal que pudiera guiar a los artistas en sus concepciones acerca de la moderación en las expresiones y en el plasmado de los sentimientos que son reglas que se adoptarán al modelo neoclásico.

De esta manera los escultores de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, crearon obras en las que prevalecía una sencillez y pureza de líneas que se diferenciará del gusto curvilíneo del Barroco. El desnudo en cada uno de ellos tiene una notable presencia. Los modelos griegos y romanos, los temas que han sido tomados de la mitología clásica y las alegorías sobre las virtudes cívicas llenaron los relieves de los edificios, los frontones de los pórticos y los monumentos, como arcos de triunfo o columnas conmemorativas.

El retrato ocupó un importante lugar en la escultura neoclásica, por ejemplo; Antonio Canoa representó a Napoleón como Marte y a su hermana Paulina como Venus Victriz tomando de esta manera los modelos de los dioses clásicos. Aún así, otros prefirieron un retrato idealizado pero al mismo tiempo, realista que captara el sentimiento del retratado.

Son Antonio Cava y Bertel Thorvaldsen quienes resumen las distintas tendencias de la escultura neoclásica. Mientras que Canova llega al clasicismo a partir de una formación barroca y configura un estilo de gran sencillez racional, Thorvaldsen siguió más directamente las teorías de Winckelmann hasta conseguir un estilo voluntariamente distante y frío que debe mucho a la estatuaria griega.
n.n

Jacques Louis David


Nació en París el 30 de Agosto de 1784 en el seno de una familia de clase media alta. Introdujo el neoclasicismo en Francia y fue el máximo exponente de este en la época de la Revolución hasta la caída de Napoleón Bonaparte. En 1774 ganó en Premio de Roma y viajó a Italia en donde recibió una fortísima influencia del arte clásico y de las obras del pintor Nicolás Poussin, de sólida inspiración clásica. David, rápidamente, desarrollo su propia línea neoclasicista, basándose en las formas y gestualidad de la escultura romana. Su famoso Juramento de los Horacios (1784-1785, Museo del Louvre, París) fue concebido para proclamar el surgimiento del neoclasicismo, y en él destacan el dramatismo en la utilización de la luz, las formas idealizadas y la claridad gestual. La obra presentaba una temática de un elevado moralismo (y, por lo tanto, de patriotismo) que la convirtió en el modelo de la pintura histórica de tono heroico y aleccionador de las dos décadas siguientes. Después de 1789 adoptó un estilo más realista que neoclasicista para poder registrar las escenas de su tiempo relacionadas con la Revolución Francesa (1789-1799), como en la obra de gran dramatismo La muerte de Marat (1793, Museos Reales de Bruselas). Fue pintor oficial de Napoleón Bonaparte y después de la caída de este, David se exilió a Bruselas, donde habría de vivir hasta su muerte. Durante estos últimos años de su vida, David, retornó a los temas inspirados en la cultura y mitología griega y romana.



"La muerte de Marat"



"Juramento de los Horacios"

jueves, 22 de abril de 2010

Arte Neoclásico en el Perú

Arquitectura

La arquitectura colonial peruana nació a partir de modelos peninsulares y europeos, con el devenir de los años logró afirmarse como una arquitectura con personalidad propia, y única en América.
La fundación de ciudades españolas fue el inicio de la ocupación del territorio andino. Sobre las antiguas ciudades prehispánicas se asentaron los primeros poblados españoles y en ellas plasmaron su ideario del mundo conocido. Las primeras construcciones en edificarse fueron el cabildo, la catedral y las casas alrededor de la plaza mayor. Las construcciones más cercanas a la plaza eran propiedad de los vecinos que habían sobresalido en las empresas de conquista. Sin embargo, son pocos los ejemplos de arquitectura del siglo XVI. Sólo algunas casas o patios ubicados en Lima o Cuzco o algunas iglesias en provincia son la única muestra de las construcciones de aquella época. Del siglo XVI destacan: la casa de Jerónimo de Aliaga (Lima), La Merced (Ayacucho), Iglesia de San Jerónimo (Cuzco) y la Asunción (Juli, Puno).

El siglo XVII estuvo marcado por la llegada del barroco. Este estilo llegó al Perú en un momento de gran madurez artística de los alarifes afincados. La reinterpretación del estilo y su adaptación al medio local hicieron que el virreinato del Perú se convirtiera en la expresión del barroco americano. La riqueza del barroco peruano radica en la diversidad de interpretaciones, pues se adaptó y utilizó elementos de las principales ciudades del virreinato (Lima, Cuzco, Trujillo, Puno, Arequipa, Cajamarca, etc.), pero también tuvo que adaptarse a una serie de factores que lo condicionaron, especialmente en el ámbito económico.

El virreinato peruano tuvo una diversidad de centros arquitectónicos importantes. Las tradiciones y elementos regionales permitieron el desarrollo de escuelas y de áreas de influencia. Cuzco, Arequipa y Puno fueron las que difundieron las principales técnicas constructivas locales. En estas ciudades hubo una búsqueda de lenguajes propios alejados del barroco y de su realismo, experimentando en muchos casos con la naturaleza y los elementos bucólicos andinos. Un ejemplo sería la portada de La Compañía, en la ciudad de Arequipa.

Escultura

La escultura, al igual que todas las artes, fue introducida al virreinato peruano por la iglesia. Desde el comienzo tuvo una función práctica: sirvió como una herramienta eficaz en las campañas de evangelización y de extirpación de idolatrías durante la segunda mitad del siglo XVI y la primera del XVII. El Concilio de Trento (2563) se encargó de dar las directrices para la buena utilización de las imágenes en la difusión de la fe católica. Así, la virgen María, Jesucristo y los principales santos debían tener un papel hegemónico en las iglesias y conventos.

En el siglo XVI el renacimiento tardío continuaba inspirando a los artistas locales. Utilizaron para sus primeras obras madera, mármol, piedra, marfiles y metales, aunque muchas veces tuvieron que importar los materiales del reino español. En Lima surgieron varios talleres que satisfacieron la demanda de los encomenderos y también de las órdenes religiosas, porque necesitaban producción artística, ya sea para la decoración de sus nuevos templos e iglesias o para el adoctrinamiento de indígenas.

El siglo XVIII se caracterizó por la introducción de nuevas técnicas en la elaboración de esculturas. Destacó la técnica de la tela engomada, ya que lograba darle un efecto muy realista a la obra. Santos, vírgenes, ángeles y arcángeles fueron realizados con esta técnica que fue muy popular en el virreinato peruano.

Pintura

Las diferencias entre el simbolismo andino basado en una concepción geométrica de la realidad y el realismo español, no permitieron una adecuada interpretación de las obras producidas antes de la llegada de los peninsulares. La tradición de la que provenían los españoles no exigía un conocimiento previo de los elementos, bastaba mirar la pintura para entender el mensaje del autor. En cambio, la tradición andina exigía un conocimiento de los símbolos que muchas veces estuvieron restringidos a un sector elite.
Ante esta situación, los indígenas fueron apropiándose poco a poco del lenguaje artístico traído por los españoles. Otros, los más hábiles, lograron plasmar sus creencias en pinturas representativas de la sagrada familia, superponiendo para ello elementos andinos sobre figuras sagradas.

Las pinturas jugaron un rol importante después del primer desencuentro entre las tradiciones españolas e incaicas. Los peninsulares se dieron cuenta de este gran obstáculo y decidieron romper la falta de comunicación entre ambos grupos por medio de la pintura. En la etapa de evangelización, los cuadros de la sagrada familia, de Cristo crucificado, de santos y mártires fueron utilizados como herramientas para la enseñanza de la fe católica. Así, durante la segunda parte del siglo XVI, la pintura al igual que otras manifestaciones artísticas fueron monopolizadas por la iglesia. Con el objetivo de una mejor evangelización, encargaban muchos cuadros con temas específicos (inspirados en la sagrada familia, pasión de Cristo, etc.) a los más importantes talleres andaluces y sevillanos.

Pintura Rococó

El Rococó como ya sabemos nace en Francia, pero luego, como muchas otras corrientes artísticas, distintos países la retoman. Es un arte aristocrático, se dice que es esencialmente para la alta clase media, aquellos que disfrutan de lo íntimo refinado y delicado. Se utiliza mucho a la naturaleza en las obras al igual que en la arquitectura (es una característica del periodo).
En esta época la sociedad buscaba continuamente los temas que el Rococó interpreta en sus obras y estos son: el placer y el buen gusto.

En la representación de las pinturas de este periodo encontramos: damas, rigodones, minués, ciertas aventuras amorosas, cierto erotismo, algunas situaciones campestres.
Al mismo tiempo los personajes mitológicos como Venus se retoman y la marcada sensualidad, alegría y frescura; Todas estas son características esenciales del Rococó. También se afirma que es un estilo galante.

La figura de la mujer es muy sensual y atractiva; se usan muchos los escenarios mezclados con los personajes para que la sociedad se identifique con estos mismos.

Representantes del Rococó:

  • En Francia son Boucher, Watteau y Fragonard.
  • En Inglaterra son Reynolds y Gainsborough.
  • En Italia son Solimena y Tiepolo.

Arquitectura Neoclásica

Tras el Barroco y el Rococó, el neoclasicismo representa una simplificación ,la arquitectura neoclásica reproduce las formas generadas por los griegos y los romanos, mas no tarda ensuprimir toda referencia a las medidas del cuerpo, prefiriendo el nuevo sistema métrico adoptado por los franceses y favoreciendo la monumentalidad.

En esencia, la arquitectura neoclasica reproduce las formas generadas por los griegos y los romanos, mas no tarda en suprimir toda referencia a las medidas del cuerpo, prefiriendo el nuevo sistema metrico adoptado por los franceses y favoreciendo la monumentalidad. Usa los símbolos y motivos redescubiertos en los muebles y edificios de Pompeya y Herculano.

Las características principales de la arquitectura neoclásica son :

  • Se busca la belleza ideal basada en las líneas puras, en la simetría y en las proporciones.
  • Predomina la horizontalidad que da sensación de equilibrio.
  • Se inspira en los monumentos de la antigüedad grecorromana.
  • Concepto de belleza basado en la pureza de las líneas arquitectónicas, en la simetría y en las proporciones sujetas a las leyes de la medida y las matemáticas
  • Utiliza elementos básicos de la arquitectura clásica: columnas, órdenes clásicos –con predominio del dórico–, frontones, arcos de medio punto, bóvedas, cúpulas, etc.
  • Reacciona contra los efectos decorativos del barroco y el rococó.
  • Gusto por la sencillez, con predominio de lo arquitectónico sobre lo decorativo.
  • La decoración es sencilla y austera. Está inspirada en el arte clásico a base de ovas, guirnaldas, decoración floral, escudos, trofeos etc, y también en el arte egipcio.
  • Además de iglesias y palacios construyen hospitales, bibliotecas, museos, teatros, etc., ya que creen que el arte debe estar al servicio de la sociedad y ser útil. También embellecen las ciudades con plazas y jardines.

Francia

Jacques-Germain Soufflot (1713-1780); es el primer gran arquitecto plenamente neoclásico. Construye el Panteón de París. Los edificios recuerdan a los templos clásicos como el Partenón, aunque son más grandes y no tienen acceso por todas partes. Son edificios de uso público, de nueva planta, que se dedican a la Administración del Estado o al ocio de la burguesía, como los casinos y teatros. Otra obra suya es la iglesia de Santa Génova.

Italia

Giovanni Battista Piranesi (1720-1778) ; es probablemente, el arquitecto italiano de mayor prestigio. Conoce la obra de Vitruvio y Palladio, los grandes arquitectos de la Antigüedad y el Renacimiento, respectivamente. Aboga por las grandes escenografías interiores. La amplitud del espacio interior es lo que caracteriza su obra.

España

Francisco Sabatini (1722-1797) ; que trabaja para Carlos III y realiza obras como la puerta de Alcalá. Juan de Villanueva (1739-1811) construirá la fachada del palacio del Pardo y la puerta del Jardín Botánico. Silvestre Pérez (1767-1825) también trabaja en Madrid.

Pintura Neoclásica

La pintura neoclásica es un movimiento pictórico nacido en Roma en la década de 1760 y que se desarrolló en toda Europa, arraigando especialmente en Francia hasta aproximadamente 1830, cuando se vio superado por el romanticismo.

Con respecto a las artes plásticas, la pintura neoclásica, al no contar con restos pictóricos de la antigüedad grecorromana, se inspira en la escultura, en especial en los relieves, que la dotará de un marcado carácter escultórico. El problema que tenían los pintores neoclásicos, era la escasez de las pinturas clásicas. Se tomaron modelos de la antigüedad adaptándolos a las necesidades de renovación política, social, ética y cultural de la época.

De algunas obras pictóricas neoclásicas se ha llegado a decir que son pinturas «monocromas». Sin duda el máximo auge de la pintura neoclásica se produce durante la Revolución Francesa y su máximo exponente será el pintor francés:

Jean Auguste Dominique Ingres

Último representante de los grandes pintores del neoclasicismo francés, Ingres se presenta sin embargo con una postura ambigua frente a los postulados clasicistas que le sitúan dentro del germen del movimiento romántico. Su estilo de pintura se llamó: ingrismo. Ingres no es neoclásico ni académico, sino un ferviente defensor del dibujo. Resulta a la vez clásico, romántico y realista. Algunas de sus obras se enmarcan en el llamado «Estilo trovador», inspirándose en el ideal estético griego y gótico.